Zambrano,
Jamás he dudado de tu talento musical, de todos tus talentos. Tus últimos correos electrónico
s sobre tu más reciente banda esperpéntica me trajeron sonrisas y carcajadas. Mientras escribo estas líneas escucho "Candelero". Tiene todo el elemento hit (por mucho que lo odies), claro, si ese elemento pudiera existir en la industria comercial de masas. El saxofón de Pancho sabe bien, es como la pizca de sal que necesita todo plato, consomé o cazuela.
A veces te pienso, te recuerdo... Me acuerdo del camino que recorría desde Tobalaba y Av. Los Presidentes hasta tu calle, Umbría. Con el corazón lleno de esperanza y los pies recordándome la gravedad. Era como flotar cuando me dejaba guiar por mi imaginación cuando me dirigía a un encuentro más. Cuánto creciste, Dios, te desarrollaste como una lenteja plantada en un algodón humedecido. Yo con mis demonios, tú con tu droga.
Mira tu cara de azopado, mira la cara de guapetón de Pancho, y de Pablo no opino porque nunca me lo presentaste formalmente (y nunca lo harás porque odias las formalidades). Nunca coincidimos en esas sutilezas, en el protocolo, en la belleza del ritual. Quizá siempre me quisiste como era y yo nunca aprendí a aceptarte. No importa, realmente, ya no importa.
Sé que le irá bien a Esperpento. "Frenesí" me agrada mucho. Tiene un galope, te invita a montarla y a dejarte llevar por ella.
Espero que te encuentres sano y feliz, inspirado y bien alimentado.
Cariños,
ortiz.-
Jamás he dudado de tu talento musical, de todos tus talentos. Tus últimos correos electrónico
s sobre tu más reciente banda esperpéntica me trajeron sonrisas y carcajadas. Mientras escribo estas líneas escucho "Candelero". Tiene todo el elemento hit (por mucho que lo odies), claro, si ese elemento pudiera existir en la industria comercial de masas. El saxofón de Pancho sabe bien, es como la pizca de sal que necesita todo plato, consomé o cazuela.A veces te pienso, te recuerdo... Me acuerdo del camino que recorría desde Tobalaba y Av. Los Presidentes hasta tu calle, Umbría. Con el corazón lleno de esperanza y los pies recordándome la gravedad. Era como flotar cuando me dejaba guiar por mi imaginación cuando me dirigía a un encuentro más. Cuánto creciste, Dios, te desarrollaste como una lenteja plantada en un algodón humedecido. Yo con mis demonios, tú con tu droga.
Mira tu cara de azopado, mira la cara de guapetón de Pancho, y de Pablo no opino porque nunca me lo presentaste formalmente (y nunca lo harás porque odias las formalidades). Nunca coincidimos en esas sutilezas, en el protocolo, en la belleza del ritual. Quizá siempre me quisiste como era y yo nunca aprendí a aceptarte. No importa, realmente, ya no importa.
Sé que le irá bien a Esperpento. "Frenesí" me agrada mucho. Tiene un galope, te invita a montarla y a dejarte llevar por ella.
Espero que te encuentres sano y feliz, inspirado y bien alimentado.
Cariños,
ortiz.-

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